nada

nada

nada

nada

todo.

tu maxilar tenso

y tu pretensión de ser inmortal

la plenitud en lo micro:

el amor

yo solo quería que me dejaran bailar

yo solo quería que quisieran bailar conmigo

la cama la calma el llanto, 

las luces el vino el sexo,

una figura deambulante

o la idea de nueva York,

en ninguna historia de placer

hubo nunca lugar para la justicia 

y ya era hora de desconfiar

de cualquier tipo de redundancia. 

todos los balcones fueron testigos

de la repentina y avasallante miseria,

habré sido demasiado,

estaré loca,

por lo menos no arruino

todo lo que amo

las promesas son hilos finos,

soy hija del amor,

lo que dura poco es un néctar,

sumamente infravalorado.

sentir

por una semana

por un par de días,

por unas horas,

que algo de esto

puede sentirse

real